10 agosto, 2018 Rosa Torrado Andrés

Amanda Knox ¿Qué es preferible? ¿Cien culpables en la calle o un inocente en prisión?

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Rosa Torrado Andrés

Estudiante de Derecho y Criminología en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla)
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Amanda Knox fue acusada junto a dos conocidos de la víctima de un homicidio. Detenidos los tres, se inicia uno de los juicios más complejos de los últimos años.

Amanda Knox

Amanda Knox

2 noviembre 2007. El teléfono suena en el Departamento de Policía de Perugia, Italia. Amanda Knox, estudiante de Erasmus estadounidense, y su novio italiano Raffaele Sollecito han realizado la llamada. Temen por la compañera de piso de Amanda Knox.

Amanda Knox

Amanda Knox

Raffaele Sollecito

Raffaele Sollecito

 

La Policía acude al piso de estudiantes y encuentra paredes y suelo de la habitación de su compañera llenos de sangre. Meredith Kercher, estudiante inglesa, ha sido violada y brutalmente asesinada.

La habitación de Meredith Kercher

La habitación de Meredith Kercher

 

Meredith Kercher

Meredith Kercher

 

Un día después de que la pareja llamara a la policía, el fiscal Giuliano Mignini los acusó, pese a que ambos tenían una coartada que demostraba que no estaban en el piso en el momento de los hechos.

Giuliano Mignini, fiscal italiano

Giuliano Mignini, fiscal italiano

Según la versión vertida por Amanda en el documental de más de 1 hora de Netflix, realizado por Rod Blackhurst y Brian McGinn, Amanda Knox dedicó las primeras semanas de su estancia en Perugia a conocer la ciudad. Es entonces cuando conoció a Meredith Kercher. Amanda Knox no perdió el tiempo y se buscó un trabajo como camarera en un pub llamado “Le chic”, ostentado por Patrick Lumumba. Una semana antes del asesinato, Amanda Knox conoció a Raffaele Sollecito y, como si de una película se tratase, se enamoraron a primera vista, según cuenta el italiano en el documental. Durante esa semana, no se separaron ni un solo día.

Entonces llegó el 2 de noviembre. Los noticiarios abrían con la desgarradora noticia: Meredith Kercher había sido asesinada en su piso de estudiantes, donde la habían encontrado envuelta por un edredón en una de las habitaciones repleta de sangre, con señales de haber sido sujetada a la fuerza, y una herida muy profunda en la garganta.

El fiscal Mignini, presente en la escena del crimen, no pudo evitar fijarse en dos jóvenes que aguardaban fuera de la casa. Eran Amanda y Raffaele, que se estaban consolando mutuamente con “una efusión inapropiada en ese momento”.

Knox y Sollecito en el momento en que se les anuncia que Meredith ha sido asesinada

Knox y Sollecito en el momento en que se les anuncia que Meredith ha sido asesinada

 

Los titulares periodísticos no tardaron en hacerse llegar. Los familiares de Meredith llegaron a Perugia para ayudar con la investigación. Los investigadores trabajaron para encontrar el motivo del asesinato. Por su parte, la prensa no tardó en buscar un posible sospechoso. Los forenses dictaminaron que en el cuerpo de Meredith Kercher había restos de semen. La fiscalía y la policía reconocieron que parecía un crimen grupal, resultado de una especie de juego que “había salido mal”.

Los periódicos comenzaron a emitir sus propios juicios: “Orgía de muerte”, “Meredith asesinada por no querer sexo”, “El asesinato por sexo de Meredith”…

Según Amanda Knox, Meredith y ella eran amigas, aunque no íntimas. Declaró que había estado en casa de Raffaele la noche del asesinato, donde vieron Amélie. Durante la película, recibió un mensaje de su jefe, Patrick Lumumba, en el que le indicaba que no era necesario que trabajara esa noche. Terminaron de ver la película y durmieron juntos. A la mañana siguiente, ella se marchó a casa, y encontró la puerta principal abierta. Echó un vistazo en su habitación y en el salón, donde parecía que todo estaba en orden. Pero al entrar en el baño, encontró gotas de sangre en el lavabo. Aun así, Amanda Knox decidió lavarse los dientes y darse una ducha. Al terminar, se percató de que la alfombrilla estaba llena de sangre. Tampoco le dio importancia. Se secó el pelo y, al mirar el inodoro, vio que había heces. Entonces “tuvo la desagradable sensación de que había alguien más en la casa”. Así que decidió irse a casa de Raffaele para contárselo.

Volvieron juntos a la casa, y según el relato de Amanda Knox, intentaron abrir la puerta de Meredith, pero estaba cerrada. Intentaron abrirla, pero no hubo éxito. Decidieron entonces llamar a la policía. Al llegar, tiraron la puerta abajo y encontraron la macabra escena. El fiscal Mignini, basándose en sus años de estudio y experiencia, se hizo varios interrogantes: ¿por qué la chica estaba tapada? Afirma que una mujer que ha asesinado tiende a cubrir el cuerpo de una víctima mujer, cosa que a un hombre jamás se le ocurriría. Para Mignini, todo era un montaje. La entrada estaba forzada, pero nadie había robado nada. Tampoco había marcas de que alguien hubiera trepado por la pared. Alguien, posiblemente de dentro de la casa, había intentado alejar las sospechas.

Dos días después del asesinato, la policía llevó a Amanda Knox al piso para que participara en la investigación. Al abrir un cajón y preguntarle si sabía si faltaba algún cuchillo, Amanda Knox empezó a golpearse las orejas con las palmas de las manos, como si escuchara algo o a alguien muy fuerte.

Mignini entonces empezó a sospechar de ella. La policía citó a Raffaele para que acudiera a comisaría, solo. Pero Amanda Knox también se presentó. Raffaele entonces cambia de versión: Amanda no estuvo con él en su apartamento, sino que llegó a la 1 de la madrugada.

La relación de ambos se rompió y Amanda Knox modificó también su versión: acusó a Patrick, su jefe, de haber asesinado a Meredith, pues la policía leyó en los mensajes enviados de Amanda Knox uno en el que le decía “Nos vemos más tarde” la noche del asesinato.

Mignini decidió detenerlos a los tres. Como resultado de las investigaciones, Patrick Lumumba resulto ajeno al crimen, pues Knox declaró que había sido coaccionada por agentes de la policía para que dijera lo que ellos querían oír.

Entonces, la policía realizó un registro en casa de Raffaele, pues aún no se había encontrado el arma del crimen. Encontraron un cuchillo que coincidía con las características del asesinato: un cuchillo de cocina en cuyo mango se halló ADN de Amanda Knox, y en cuya hoja se encontró ADN de Meredith Kercher. Poco después, en el cierre del sujetador de Meredith, que estaba desprendido del sujetador (lo que indicaba que podía haber sido arrancado), se encontró ADN de Raffaele Sollecito. ¿Qué más se podía pedir para acusarles?

3 semanas después del asesinato, la policía comunicó a Mignini que el asesinato había sido cometido probablemente por tres personas. Habían encontrado nuevas huellas que no coincidían con la pareja, pero sí con un tal Rudy Guede.

Rudy Guede

Rudy Guede

La policía consiguió contactar con él. Según su versión, Rudy Guede conoció a Meredith la noche anterior al asesinato. Al día siguiente acudió a su casa y, en un momento dado, fue al baño. Entonces la escuchó gritar y fue a la habitación, donde vio a un chico al que no logró verle la cara y que salió corriendo por la puerta principal. Rudy Guede vio que Meredith sangraba muchísimo, y ésta se agarró a él con fuerza. Él, asustado, huyó. Posteriormente, envió un mensaje: “Sólo una cosa. Amanda no tiene nada que ver con esto. No estuvo allí”.

Rudy Guede fue detenido. Durante el juicio, declaró que vio a Amanda Knox en la escena del crimen. Finalmente, fue condenado a 16 años de prisión.

Dos años después del asesinato, Amanda y Raffaele fueron condenados a 26 y 25 años de cárcel, respectivamente, por el asesinato de Meredith Kercher. La estadounidense fue condenada a un año más que Sollecito por calumnias contra Patrick Lumumba. Knox, original de Seattle y aspecto de no haber roto un plato, había impresionado a Italia durante los 11 meses que duró el juicio. Con su cara lavada y dulce, siempre aparecía sonriente y en apariencia tranquila. La estudiante rompió en el juicio su frialdad habitual y en su alocución ante el jurado mostró su miedo a ser condenada.

Errores en la cadena de custodia y en el momento de estudio de la escena del crimen, tales como apenas cambiarse de guantes, no cambiarse los escarpines, etc. pusieron en duda la credibilidad de las pruebas halladas por la Policía Judicial. Quizá había habido contaminación de pruebas. Además, en el cuchillo se halló una cantidad muy pequeña de ADN de Meredith. No era una prueba concluyente.

Cuatro años después del asesinato, se celebra el juicio de apelación. Amanda y Raffaele son absueltos. Amanda vuelve a Seattle, su ciudad natal, y da un alegato al llegar al aeropuerto, agradeciendo a todos aquellos que le habían apoyado.

Seis años después del crimen, un tribunal italiano rechaza la absolución de Knox y Sollecito y ambos vuelven a ser declarados culpables. Dicho veredicto se basó en pruebas circunstanciales, incluyendo el comportamiento de Amanda Knox. Se presenta entonces una apelación ante el Tribunal Supremo. Tras 8 años desde que se cometió el asesinato, se dicta el veredicto final. Amanda y Raffaele son exculpados.

En septiembre de 2015, el Tribunal Supremo italiano hizo público su razonamiento para absolver a Amanda Knox y Sollecito. El Tribunal se basó en los “asombrosos defectos” de la investigación y el creciente interés mediático de crear una “búsqueda frenética” de culpables. Los jueces hallaron “completa ausencia de rastros biológicos” que relacionaran a Knox y Sollecito con el delito.

Además, concluyó que las pruebas aún apuntan a la culpabilidad de Rudy Guede, quien sigue manteniendo su inocencia.


Anexo. Enlaces de Interés:

Basado en el documental de Netflix Amanda Knox.

 

 

Artículo redactado por Rosa Torrado Andrés,
Estudiante de Derecho y Criminología en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla).
Twitter: @rosatorrado

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Rosa Torrado Andrés

Estudiante de Derecho y Criminología en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla)


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