10 diciembre, 2016 Tina B. Lopez

La inquietante muerte de Susana Ruiz

Tina B. Lopez

Licenciada en Ciencias de la Salud.
Grado criminología.
Especialista toxicología forense y delitos contra la salud pública. Estudio de criminal profiling. Estudio comportamiento delictivo y psicopatías.
Aficionada a la cultura y novela negra.
Detective privado.
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A finales de Enero de 1993 aparecen las niñas de Alcásser tras una terrible búsqueda. Desgraciadamente las encuentran muertas y enterradas en una fosa en medio de un páramo solitario.

Mucho se ha hablado de este caso pero hay otros casos  en fechas cercanas de los que no se ha hablado tanto, como es el caso de la joven Susana Ruiz, de 16 años de edad y que desapareció la madrugada del 9 de enero de 1993.


Artículo escrito por Trinity y Nemesys.


El día 25 de febrero un obrero junto encuentra su cuerpo en un descampado situado entre Vicálvaro y Coslada (Madrid) enterrado bajo unos cascotes, en una mina de sepiolita, mientras el operario manejaba una máquina para allanar el terreno y crear una vía de acceso para trabajar posteriormente. Presuntamente la joven había acudido a un cumpleaños con unos amigos que se había celebrado en un caserón abandonado en medio del descampado, a escasos 400 metros de donde apareció su cuerpo.

Todo comienza la fatídica noche de plenilunio del día 9 de enero de 1993.  La chica se disponía a ir a un concierto en la mítica sala heavy “La Argenta” de San Blas, después de haber insistido para que le diesen permiso porque en un principio no la dejaban pero ella argumentaba que a su hermana le habían dado permiso para ir a Toledo con unos amigos y que “no había derecho”.

Los amantes del heavy de Madrid, recordarán con cariño la sala. Primero fue el cine Argentina para pasar a ser la discoteca Argentina y más tarde la sala Canciller 2 aunque seguiría siendo conocida con el nombre de “la Argenta”.

Rodeada de un jardín con muchas flores y flanqueada por un centro de atención a drogodependientes y una comisaria además de un centro de la tercera edad y una guardería en su día, era una de las salas más conocidas de Madrid.

En los inicios sonaba la música “bakalao” pero fueron introduciendo la música heavy con gran éxito; incluso los Scorpions llegaron a actuar entre sus paredes. En un principio se pensó que la niña iba a la extinta sala Paladium pero no era así aunque si que la frecuentó en ocasiones.

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LA NOCHE DEL CONCIERTO

Susana Ruiz se dirigía hacía el concierto y en el camino se encuentra con José, un amigo suyo que iba acompañado de otras personas. Susana Ruiz le comenta que va a un concierto y que si quieren ir ellos también pero ellos dicen que van a celebrar un cumpleaños en una casa y que han comprado bebidas, lo que se ha llevado todo su presupuesto.

Se desconoce con quien iba en ese momento Susana pero la invitan a unirse al cumpleaños y decide no acudir al concierto para irse con ellos. Susana Ruiz se une al grupo y va con ellos hasta la casa abandonada, que está situada en un descampado en Coslada, justo al lado de las minas de sepiolita de la empresa TOLSA S.A.

Hemos comprobado la zona y la casa sigue allí pero donde antes había un descampado ahora hay un polígono industrial, está justo en la carretera de Vicálvaro a Coslada. La zona se encuentra vallada y con perros guardianes por lo que no pudimos acceder a la misma. Se trata de una casa baja blanca, bastante grande y que sepamos no vive nadie allí o no parecía al menos estar habitada.

El día de la desaparición se tiene constancia de que hubo personas que “acondicionaron” el caserón para la fiesta de cumpleaños que se iba a celebrar por la noche pero luego no todos ellos acudieron al festejo.

Una vez en la fiesta, en el garaje de la casa encontraron leños e hicieron una fogata. Además habían comprado en un supermercado bebida y otras cosas, lo necesario para pasar una noche juvenil distendida, fumando, bebiendo y escuchando música, muy típico de la época.

Según dicen los chicos del grupo del cumpleaños, Susana Ruiz era una chica introvertida y vergonzosa y a la que acababan de conocer todos menos José que había coincidido con ella en otras ocasiones.  Alrededor de las tres de la mañana, Susana anuncia que se tiene que ir porque a las tres y media tiene que estar en casa y no puede llegar tarde. Le indican que si va campo a través la distancia es más corta y llegará pronto a las Musas, el instituto donde vivía con su familia, en la zona de conserjería ya que el padre por las mañanas era conserje de dicho instituto y por las tardes regentaba un bar.

Susana Ruiz se va sola a pesar de que le dijeron que no era buena idea. Era un descampado de casi cuatro kilómetros y sin iluminar. Choca bastante el hecho de que Susana fuera una chica introvertida y miedosa y de repente se armase de valor para cruzar sola esa distancia en medio de la noche sin ningún tipo de iluminación, orientándose sólo con las luces que se veían en la lejanía. Nadie la acompañó. Nadie la obligó a quedarse y a pesar de que una de las personas tenía coche, nadie la acercó y se quedaron en el cumpleaños. Nunca volvió a casa.

Sus padres alarmados empezaron a preguntar a los amigos que conocían de Susana por el tema del concierto. El padre ya sospechaba que los amigos no estaban diciendo toda la verdad y finalmente descubrió que no fue al concierto sino al cumpleaños. Se le ocultó donde había ido desde el primer momento, casi igual que en el caso de Caroline del Valle [ACCEDER] y es que la gente no parece ser consciente de que esas primeras horas son cruciales y tal y como dijo el padre de Susana Ruiz, quizás si se le hubiese dicho hubiese ido al caserón ya que conocía la zona y a lo mejor hubiese encontrado algo relevante.

Su cadáver se encontró el día 25 de febrero de ese mismo año por un operario de la empresa Tolsa.

El cuerpo estaba semienterrado bajo unos escombros en un yacimiento de sepiolita, en avanzado estado de descomposición. Estaba entre unos montones de tierra. Tenía los pantalones y las bragas bajadas y la nuez rota así como un diente y parte del cráneo destrozado. La cara estaba irreconocible. Efectivos policiales adelantaron a los medios que la causa de la muerte podía deberse al gran golpe que se veía en la cabeza. El cuerpo estaba semienterrado bajo un plástico negro, cascotes de cemento y una viga.

La primera autopsia fue muy extraña según dicen los familiares. No presentaba signos de violencia ni presentaba restos de alcohol ni drogas en un principio según se dictaminó. No encontraron signos aparentes de violencia a pesar del golpe en la cabeza.

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La familia no quedó conforme con estos datos que no podían explicar que es lo que le había sucedido a su hija, una niña sana de 16 años con una vida de lo más normal como cualquier otra niña.

La segunda autopsia pareció arrojar un poco más de luz. Se hablaba de asfixia mecánica; un tipo de asfixia que no decía claramente cuál podía ser la causa de la muerte aunque indicaba que casi seguro alguien o algo tuvo que tapar las vías respiratorias de la joven y provocar una anoxia y parada cardiorespiratoria.

La familia propuso entonces nombrar como forense al Profesor Frontela, para tener una base técnica en cuanto a la posibilidad de que fuese un asesinato. Una parada cardíaca es la causa de cualquier muerte y la familia así lo consideraba; seguían sin estar conformes con los datos anteriores.

La familia mediante el abogado solicitó los servicios del Profesor Frontela y éste a su vez decía que para poder realizar sus informes necesitaba de los siguientes elementos:

  • Todas las copias de las fotografías que se tomaron en el levantamiento, del cuerpo, las fotos hechas en el laboratorio y cualquier otro documento similar.
  • Todas las muestras del cuerpo, de las vísceras, ropas, pelos y fibras y cualquier cosa que se hubiese encontrado en el cadáver y alrededor de él.
  • Si todo ello no fuese suficiente para realizar los estudios se procedería a una tercera autopsia realizada por el mismo.

El Juzgado de Instrucción denegó la petición del estudio médico-legal solicitado por la familia.

En el año 1995 el caso se encontraba reabierto por orden de la Audiencia Provincial ya que “no se acordó el cierre por falta de indicios sobre su comisión” por tanto se reabrió para que el Juzgado de Instrucción tomase las medidas que considerase oportunas para el esclarecimiento de los hechos.  Este en un caso que se ha reabierto varias veces.

El padre de Susana Ruiz se sigue preguntando a día de hoy porqué su hija fue a la fiesta esa noche con personas ms mayores que ella y sobretodo porqué la dejaron volver sola y nadie la llevó.

No saben porqué hay contradicciones en las declaraciones ni porqué los amigos desde un principio no revelaron a donde había ido realmente su hija.

Y es que por saber, no sabemos nada:

  • ¿pudo no estar en la fiesta sino en otro sitio?
  • ¿podría haber quedado con alguien y puso de excusa el concierto?
  • Parece que los últimos que la vieron con vida fueron los integrantes de la fiesta pero un amigo suyo que nada sabía de su desaparición, dijo haberla visto con dos chicos después del viernes, en concreto el lunes en el barrio de Simancas.
  • Al menos 6 personas atestiguan haberla visto después del día nueve.

El padre se trasladó con coches policiales buscándola a raíz de estas declaraciones e incluso entrando en distintos locales de jóvenes pero todo resultó infructuoso.

Los amigos y familia de Susana así como los perros de la policía rastrearon toda la zona pero no encontraron el cuerpo que apareció a escasos 400 metros del caserón, cosa realmente inquietante y que da lugar a pensar que la niña hubiese muerto en otro sitio y se hubiese trasladado su cuerpo a la mina de sepiolita con posterioridad.

El cadáver aparece con la cabeza hacia abajo, doblada, con la cara desfigurada y con pantalones y bragas bajadas y ladeado hacia su izquierda.

Los trabajadores de la sepiolita aseguraban que no se habían hecho depósitos nuevos desde hacía seis años. Se baraja la posibilidad de que la posición boca abajo del cuerpo no fue casualidad ya que la sepiolita es corrosiva y la cara estaba desfigurada así que no se podía ver por ejemplo su gesto en el caso de que se tratase de una estrangulación.

A día de hoy no se ha determinado si hubo agresión sexual o no, la versión oficial lo que dijo es que probablemente se produjo una ingesta de alcohol y la niña al irse se encontró mal de camino y se paró a hacer alguna necesidad fisiológica y fue en ese momento cuando se produjo la parada cardiorespiratoria que precipitó el fatal desenlace.

Los integrantes de la fiesta dijeron que en todo momento Susana estaba en actitud dependiente y casi sumisa, una niña muy tranquila, lo que no parece concordar con que se marchase sola sin solicitar que la llevasen. Lo lógico es que hubiese tenido miedo y hubiese pedido a alguien que la acompañase.

ASÍ  ERA SUSANA RUIZ

Susana Ruiz era una chica normal que vivía con su familia en el Instituto Las Musas donde trabajaba su padre.

Le gustaba el heavy y le encantaba ir con amigos al Rastro de Madrid, como muchos hemos hecho a intercambiar música y comprar camisetas de grupos. Allí conocía a chicos de estética “okupa” y “heavy” y allí conoció a José, que pertenecía a este movimiento así como sus amigos. Estudiaba un modulo de enfermería y a veces decía que lo que le gustaría sería ser “médico forense”.

Últimamente sus padres pensaban que se había juntado con “malas compañías”. El ir a un concierto heavy le hacía mucha ilusión y por eso puso tanta insistencia en que su padre le diese permiso.

Ese día se vistió por completo de negro y calzaba unas botas militares también negras. En un recorte de prensa pudimos leer que su madre declaró que la niña dijo que iba con sus amigas de siempre pero que por la ventana la vio alejarse con amigos nuevos que había hecho últimamente.

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LOS CHICOS DEL CUMPLEAÑOS

Justo al lado de la autopista de circunvalación de la M-40 se encuentra el municipio de Coslada donde los fines de semana se juntaban muchos jóvenes en esa época. Ese día Cecilio cumplía 21 años y sus amigos quisieron organizarle una fiesta. Entre varios prepararon el cumpleaños que se iba a celebrar en el caserón.  Eran Cecilio, José, Raúl, César y la novia de éste, Felisa. Susana sólo conocía del Rastro a José.

Compraron cerveza, coca cola y vino tinto para hacer calimocho y se dirigieron a una casa abandonada que había en el polígono de la carretera de Vicálvaro a Coslada, muy cerca de las minas de sepiolita, aunque por aquel entonces era un descampado con las minas. Pero antes de ir se pasaron por  Las Musas para saludar amigos y se encontraron con Susana, a la que conocía José de haber ido algún domingo al rastro. La chica les dijo lo del concierto pero ellos no quisieron ir porque se habían quedado sin dinero suficiente. Invitaron a Susana al cumpleaños y ella decidió cambiar de planes.

Hicieron una fogata delante de la fachada de la casa y se divirtieron bebiendo y escuchando música. A eso de las dos de la mañana o las doce, según declare uno u otro, supuestamente Cesar fue a llevar a su novia a casa, cenó con ella y regresó después.  A eso de las tres, Susana dijo que se iba, que tenía que estar en casa a las 3 y media. Nadie la acompañó y no entiendo tampoco porqué no se fue antes a las dos para que la llevasen a ella también en coche aprovechando que llevaban a Felisa.

Ellos dicen que le dijeron que estaba muy oscuro pero también que habían bebido mucho como para acompañarla y volver. El grupo le dijo que si iba por el descampado el camino no era largo y llegaría en seguida. Susana se adentró por el descampado a las tres de la mañana según las declaraciones y nunca más se supo de ella.

Los padres de Susana Ruiz iniciaron una larga búsqueda que comienza esa noche. Consiguieron localizar a la pandilla de Coslada al día siguiente pero hasta por la tarde no pudieron hablar con ellos porque habían ido a Paracuellos del Jarama a una carrera de motos. No supieron decir donde estaba Susana y se mostraron atónitos ante la noticia de la desaparición. El descampado se recorrió por todos los lados buscándola sin éxito.

Un amigo de la infancia de Susana que se llama Tomás A. dice que la vio en el barrio de Simancas el lunes siguiente por la mañana en compañía de dos chicos. Que la saludó con la mano y ella le devolvió el saludo con la cabeza. Así lo dijo al padre y a la policía. Este dato supuso un vuelco de 180 grados a la investigación ya que podría tratarse de una desaparición voluntaria. Ojalá hubiese sido así.

Se emitió un reportaje el miércoles siguiente y se obtuvo una llamada, la de los camareros del Bar El Rincón de la Paella muy cerca de San Blas que decían que la cara de la chica desaparecida que estaba saliendo en la televisión, era igual a una chica que estaba en la entrada acompañada de otros chicos y chicas e intentando hacer una llamada de teléfono. El error fue mirarla y señalarla. El grupo se asustó y salieron corriendo para montarse en una furgoneta Ford Transit roja con matrícula de Soria y la pista se agotó ahí.

Su padre no paró de buscar, tomaba a sus perros e iba una y otra vez al descampado de Coslada para ver si encontraba una nueva pista. Por otra parte los integrantes de la fiesta estaban aislados fuertemente por la policía para que ningún medio de comunicación accediese a hablar con ellos. La familia estaba obsesionada con aquel descampado porque no concebían que allí pudiese perderse alguien y no volver; incluso miraban la tierra removida en busca de alguna pista. Los integrantes de la fiesta seguían fieles a sus declaraciones que coincidían perfectamente salvo un dato: Cesar dijo que había llevado a su novia a casa a las 12 y al volver Susana ya no estaba y José dijo que a la novia la llevaron a las dos y que Susana se fue a las tres. ¿Por qué no coincidían en este punto el grupo de ocupas?

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por Tina B. Lopez Tiempo de lectura: 32 min