Crimen y Tecnología

Un Clic, consecuencias eternas: El precio oculto de difundir imágenes íntimas

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¿Conoces las consecuencias reales de difundir imágenes íntimas sin consentimiento o de realizar sextorsión?

TL;DR: ¿Poco tiempo? Aquí tienes lo esencial del artículo

¿Crees que borrar esa foto de sexting que te enviaron y que compartiste sin su consentimiento te librará de problemas? Piénsalo de nuevo. Compartir o difundir imágenes íntimas puede resultar en cargos criminales serios, con consecuencias que podrían perseguirte por años. Cada acto online deja rastro, facilitando a las autoridades rastrear a los culpables (tanto autores como aquellos usuarios que redistribuyen el material) mucho tiempo después del acto inicial. Las consecuencias de difundir imágenes íntimas van desde enfrentar juicios y recibir penas de prisión, hasta ver cómo errores pasados emergen años después gracias a la avanzada trazabilidad digital. La justicia puede ser lenta, pero el alcance de la ley es largo y tu anonimato, una ilusión.

Sexting: Un juego muy peligroso

En este momento, alguien, quizás no muy lejos de ti, está viviendo una pesadilla. Se ha convertido en víctima de lo que llamamos sextorsión, o ha descubierto que fotos o videos muy personales suyos ahora están mostrándose en internet para que cualquiera los vea. Esto no es solo un problema de «gente que no se cuida en internet»; es un reflejo de un problema mucho más grande y oscuro que nos afecta a todos.

Quiero hablar claro, sin rodeos. Voy a dejar de lado esa forma de escribir criminológica y de analizar leyes de forma profesional. En este artículo me voy a tomar la libertad de hablar de forma muy clara y sencilla: la idea de que fotos o videos íntimos acaben en manos de extraños, o peor, publicados en línea para el morbo de otros, es algo que nos debería preocupar a todos. No es solo una violación de la privacidad; es como si te arrancaran algo que solo tú deberías decidir quién ve y quién no.

Y aquí va un mensaje directo para aquellos que han compartido o piensan compartir este tipo de material sin permiso: estás cometiendo un acto profundamente dañino. No es un juego, no es una broma, y por supuesto no es algo sin consecuencias. Imagina por un segundo que fuera tu intimidad la expuesta, tu vida hecha un escándalo público. Duele solo pensarlo, ¿verdad?

Pero vamos más allá del simple hecho de compartir. Este asunto toca las bases mismas de quiénes somos como personas. ¿Qué dice de nosotros como sociedad que esto ocurra tan a menudo? ¿Qué dice de la sociedad que cada vez que buscamos porno (porque lo buscamos, y lo vemos, y el que lo niegue miente), encontremos páginas y especialmente foros con cientos de videos y fotos que se ve clarísimamente que son de parejas o exparejas y que han sido expuestas? ¿Dónde quedó el respeto por la otra persona (con independencia de si la queremos u odiamos)? ¿Tan poco valoramos la dignidad humana que nos parece aceptable hacer y deshacer con la privacidad ajena sin pensar en el dolor que causamos? ¿tan miserable puede llegar a ser una persona hacia alguien que le ha ofrecido su privacidad y confianza, como para fallarle y hacer algo así, sabiendo las consecuencias que puede tener tanto para esa persona como para su familia y círculo social y laboral, tanto en el presente como en el futuro?

Es hora de hablar de este tema, y no solo en voz baja. Hay que gritarlo fuerte, porque cada vez que alguien decide difundir imágenes íntimas o cualquier tipo de contenido íntimo sin consentimiento, está contribuyendo a un ciclo de dolor, vergüenza y, en algunos casos, consecuencias devastadoras para la víctima. Esto no puede ser nuestro «normal». No podemos ser esa sociedad que mira hacia otro lado mientras las vidas se desmoronan.

Si esperas que te copie y pegue las leyes del Código Penal y te diga que no se puede, ve a Google y busca «Código Penal artículo 197» o cosas así, y sal de este artículo. Porque como he comentado, este no es el clásico artículo académico o criminológico: aquí voy a hablar claro.

Este artículo no es solo para dar información; es un llamado urgente a la reflexión y al cambio. Si alguna vez has compartido o pensado difundir fotos sin consentimiento en Internet o cualquier material íntimo de terceros sin consentimiento, quiero que entiendas la gravedad de esta acción antes de dejarte llevar por la excitación o el morbo o la venganza. Si nunca lo has hecho, pero entiendes la gravedad de este problema, este artículo también es para ti, porque es responsabilidad de todos ponerle un alto. Y si estás leyendo este artículo porque lamentablemente estás siendo víctima de sextorsión o difusión de material privado, también sigue leyendo.

Estamos aquí para sacar a la luz la oscuridad de la sextorsión y la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento. Pero más allá de eso, estamos aquí para recordar lo que significa ser humanos, respetar y cuidar los unos de los otros. Porque al final del día, todos merecemos vivir sin miedo a ser expuestos, sin miedo a ser vulnerados. La privacidad no es un lujo, es un derecho.

Comprender la Gravedad de difundir imágenes íntimas sin consentimiento: Más Allá de las Leyes

Ahora, hablemos claro sobre algo muy serio: las leyes que rodean el difundir imágenes íntimas o cualquier tipo de material íntimo sin consentimiento (incluso sin necesidad de que exista sextorsión). Quizás has oído hablar del famoso «Artículo 197.7» del Código Penal, pero ¿qué significa realmente, sin enredarnos en palabras complicadas?

Imagina que alguien confía en ti lo suficiente como para enviarte una foto íntima o dejarse hacer fotos íntimas, o quizás tú tengas una foto tuya que nunca pensaste que alguien más vería. Ahora, piensa qué pasaría si esa foto se comparte sin permiso. Según nuestras leyes en España, difundir fotos sin consentimiento en españa (o cualquier otro tipo de material privado sin consentimiento) eso es un delito grave.

El Artículo 197 dice, básicamente, que si obtienes esos momentos íntimos de alguien (ya sea una foto, un video, un mensaje) y los compartes sin que esa persona te lo haya permitido expresamente, estás cometiendo un delito. Ojo. No se trata solo de que te hayan enviado esas fotos o las hayas tomado tú. Si «hackeas» el móvil de alguien, o incluso si sencillamente das difusión o publicas en foros o webs fotos que sabes perfectamente que son robadas, incluso si tú no fuiste quien las obtuvo originalmente, eres parte del delito.

¿Y qué pasa si haces esto? La ley es clara: podrías enfrentarte a penas de prisión. Estamos hablando de años, no días ni meses. Y no solo eso, sino también multas que pueden hacer un buen agujero en tu bolsillo. El mensaje aquí es fuerte y claro: respetar la intimidad de los demás no es solo una cuestión de ética o moral, es una obligación legal.

Pero esto va más allá de lo legal. Es una cuestión de humanidad. Cada vez que se comparte una imagen íntima sin consentimiento, se está violando la confianza y la privacidad de alguien, y no existe conflicto, acto, problema, odio o venganza que justifique algo así, nunca. Es hacerle daño a otra persona de una forma muy directa y muy real. No importa si crees que «no es para tanto» o si piensas que «nunca te atraparán». El daño está hecho, y las consecuencias pueden ser devastadoras para la persona afectada.

Así que, cuando hablamos de difundir imágenes íntimas sin consentimiento, no estamos hablando solo de romper la ley. Estamos hablando de herir a alguien de una manera que puede llevar años superar, si es que se supera. Estamos hablando de respeto, de empatía, de entender que detrás de cada pantalla, de cada foto, hay una persona real, con sentimientos, con una vida, con derecho a su privacidad.

Es un acto grave que la ley castiga «duramente» (aunque a raíz de lo que se encuentra en Internet, tal vez podrían ser penas aun mayores bajo mi punto de vista), y por una buena razón. Es un recordatorio de que nuestras acciones tienen consecuencias, tanto para nosotros mismos como para los demás. Y es una llamada a actuar siempre con respeto y consideración hacia la privacidad y dignidad de cada persona.

¿Aún quieres entender mejor estos artículos? No te preocupes, te los explico muy claramente

Para que no quede ninguna duda sobre la seriedad de difundir imágenes íntimas sin consentimiento, vamos a desglosar esos artículos del Código Penal, pieza por pieza, en un lenguaje que todos podamos entender.
Si quieres leerlo, despliega esta sección. Si no necesitas saberlo, pasa al siguiente bloque.

Explicando de forma sencilla el artículo 197 del Código Penal (haz click)

 Apoderarse de Imágenes o Información Privada

Primera Parte del Artículo 197: Si alguien se mete en tu móvil, tu ordenador, o cualquier otro dispositivo y toma tus fotos o videos privados sin tu permiso, ya está infringiendo la ley. Esto es como si entraran a tu casa a robarse algo muy valioso: tu privacidad.

Uso o Modificación de Datos Personales

Segunda Parte del Artículo 197: Ahora, si esa persona usa esos datos o imágenes, los modifica de alguna manera o simplemente los mira sin tu claro consentimiento, está cometiendo otro delito. Imagínalo como si alguien tomara una carta personal tuya, la leyera en voz alta en medio de una plaza y encima, la editara para cambiar su significado.

Difusión de Material Sin Consentimiento

Tercera Parte del Artículo 197: Este punto es crucial. Si alguien difunde o muestra a otros ese material íntimo tuyo sin tu permiso, la ley lo castiga aún más duramente. Esto sería equivalente a tomar esa carta personal tuya, o esa foto íntima, y pegarla en un cartel gigante para que todo el mundo la vea. Mucho cuidado, porque si ese material lo has encontrado por Internet sabiendo que está «expuesto», «leakeado», o como quieras llamarlo, y aún sabiéndolo, lo compartes, estás dentro de este castigo igualmente.

Agravantes del Delito

Cuarta y Quinta Parte del Artículo 197: Si quien comete estos actos tiene un acceso especial a tus datos (porque, por ejemplo, trabaja en un sitio donde guardas información personal, o sencillamente porque es tu pareja o expareja) o si la información compartida es especialmente sensible (no hace falta ejemplos, ¿verdad?), entonces el castigo es aún mayor. Es como si la persona que te roba tu diario personal fuera alguien en quien confiaste para que lo guardara seguro.

Ganancia Económica

Sexta Parte del Artículo 197: Si encima la persona que hace todo esto busca ganar dinero con ello (uno de los ejemplos más claros de sextorsión, en el que a cambio de no publicar el contenido, de piden algo a cambio), la ley se pone aún más seria. Es decir, no solo te roban y exponen, sino que además intentan vender esa exposición como si fuera un espectáculo.

Difusión Sin Autorización de Material Íntimo

Séptima Parte del Artículo 197: Y aquí viene un punto muy importante. Incluso si tú le diste a alguien una foto o video en un ambiente de confianza y esa persona lo comparte sin tu permiso, está cometiendo un delito. Esto es un gran recordatorio de que lo que se hace en confianza, debe permanecer en confianza. ¿Tu mejor amigo te ha enviado una foto íntima de su expareja sin su permiso, y tú además has compartido esa foto con otros? Cuando busquen culpables, no te quedes mirando únicamente a tu amigo, tú también deberás dar explicaciones.


Cada una de estas partes del artículo penal nos recuerda algo fundamental: tu privacidad es un derecho, y violarlo es un delito serio. Compartir material íntimo sin consentimiento no es solo una falta de respeto o una mala decisión; es un acto que tiene consecuencias legales reales y graves. La ley está de tu lado para protegerte de este tipo de violaciones a tu privacidad. Y si alguna vez has considerado compartir algo íntimo que no es tuyo para compartir, piénsalo dos veces. No solo estás a punto de hacer algo profundamente grave; estás a punto de cruzar una línea que podría cambiar tu vida y la de otros, para siempre.

El dolor permanece: La vida de las víctimas de sextorsión o difusión sin consentimiento

Cuando se cruza la línea y se comparte material íntimo sin consentimiento, las secuelas van mucho más allá de lo que muchos pueden imaginar. No estamos hablando solo de un momento incómodo o una vergüenza pasajera; estamos hablando de un impacto profundo y duradero en la vida de las personas afectadas, incluso si se puede reparar el daño y retirar el material o incluso si no ha sido ampliamente difundido. Detrás de cada imagen o video compartido sin permiso, hay dolor, angustia y, en muchos casos, una lucha constante por recuperar algo de normalidad.

Una Herida en la Intimidad

No se trata solo de exponer un cuerpo; se trata de exponer a la persona en su totalidad, con sus inseguridades, sus miedos, y su confianza traicionada. Esta violación de la intimidad puede desencadenar una crisis de autoestima en las víctimas, quienes pueden comenzar a cuestionarse a sí mismas y su valor.

El Estigma Social

La sociedad, aunque avanzando, todavía puede ser implacable. Las víctimas a menudo enfrentan juicios y estigmas, siendo etiquetadas y definidas por un momento que nunca eligieron compartir. Este juicio puede venir de conocidos, pero también de completos extraños, haciendo que la víctima sienta que no hay un lugar seguro para ella. No deja de ser impactante ver por todo Internet como aparecen fotos íntimas de personas que muy probablemente NO han dado su consentimiento para ser publicadas, unidos siempre a textos sexualmente despectivos, creando otra vía de dolor innecesaria para la víctima.

La Ansiedad y el Miedo Constantes

Con la difusión de material íntimo, viene el miedo constante a que este material resurja, incluso años después. Algunas víctimas (y sus parejas o familiares) explican que viven con una ansiedad constante, un temor a que el próximo clic en internet revele ese material nuevamente. Esta ansiedad no solo afecta a su bienestar emocional, sino también su capacidad para confiar en otros y establecer relaciones saludables.

Ejemplo de la vida real: ¿los necesitas?

Ahora podríamos hablar de 20 casos, desde el famoso caso de Amanda Todd, hasta cualquiera de los múltiples suicidios que ocurren debido a este problema. Pero si has leído hasta aquí, creo que no necesitas ningún ejemplo. Usa la empatía, y ponte tu mismo o tu misma de ejemplo de víctima.

Vamos a dejar los ejemplos y los consejitos para otras páginas que lo hacen muy bien. Yo aquí sigo hablando claro.

Aquí lo fundamental es ser capaz de comprender que difundir imágenes íntimas o cualquier tipo de material íntimo  sin consentimiento nunca es «solo compartir». Es un acto que puede destruir vidas. Y es demasiado fácil pensar que esa frase es exagerada, pero también es de sentido común parar y pensar en ello. Tal vez lo más lamentable de todo lo que sucede en torno a este acto, es que hay gente que no comparte el contenido íntimo por miedo a las consecuencias del Código Penal, y no por respeto hacia la víctima. Pero sea por un motivo u otro, lo preocupante es lo extendida que está esta práctica.

 

La Responsabilidad de todos: El papel de quien comparte ese material que encuentra o recibe.

Si estás leyendo esto y alguna vez has compartido, o estás pensando en compartir material íntimo de alguien sin su explícito consentimiento (porque tal vez nisiquiera conoces a la víctima, pero sabes perfectamente que ese material no se comparte con consentimiento), para un momento. Es fundamental que entiendas no solo la importancia desde una perspectiva ética y moral, sino también las graves consecuencias legales que esto conlleva. No importa si no fuiste tú quien obtuvo inicialmente esas imágenes o vídeos; el simple acto de redistribuirlos te coloca en una posición de responsabilidad directa y, sí, de culpabilidad ante la ley.

Tu Responsabilidad Moral

Sé perfectamente que la mayoría de la gente no va a leer este párrafo. Me da igual. Hablemos claro sobre el aspecto moral. Imagina por un momento que es tu intimidad la que se expone sin tu permiso, tus momentos más vulnerables al alcance de cualquier mirada de un curioso, de un pervertido, o de un imbécil. Difícil de digerir, ¿verdad? Es un ataque directo a la dignidad de otra persona, un gesto que en caso de que lo hagas dice mucho de quién eres y de lo poco que valoras a los demás. En un mundo hiperconectado con miles de opciones digitales para entretenerte y aumentar tu dopamina, seguro que tienes más de 100 opciones más inteligentes, interesantes, útiles (y además legales), que compartir ese material.

Consecuencias Legales al difundir material encontrado en la red

Lo puse en el desplegable superior. Muy sencillo: En términos de culpabilidad, la ley no hace distinciones claras entre quien originariamente compartió el material y quien lo redistribuye; ambos son culpables de perpetuar el daño a la víctima.

Si decides difundir ese material, incluso si lo recibiste de alguien más, estás cometiendo un delito. Dependiendo del contenido específico y de las circunstancias, podrías enfrentarte a penas de prisión que varían, pero pueden ser de varios años. Además, las multas económicas son significativas, diseñadas para penalizar de manera contundente tu acción.

Y puede que pienses que esconderte detrás de un perfil anónimo en internet te libra de consecuencias. Esto cada vez es más falso. Las herramientas digitales y las leyes están cada vez más afinadas para rastrear y atribuir responsabilidades. La facilidad de encontrar las fotos o vídeos, los logs de las páginas web con información sobre tu usuario y tus acciones (incluso aunque hayas llegado a borrar la publicación, quedará registrado en los logs), los datos identificativos vinculados a las cuentas de email con las que te registras, etc. todo deja una huella en Internet.

No dejamos de ver casos de redes de pedofilia y de terrorismo en donde han localizado, procesado y condenado a los usuarios. Teniendo en cuenta que en estos casos, estos usuarios usan todo tipo de protecciones para su privacidad, y aun así son encontrados, ¿crees que no te encontrarán a ti si se lo proponen? Y por supuesto puedes pensar que no es comparable difundir contenido íntimo con una red de pedofilia. Ok. Vuelve a leer los artículos del Código Penal nombrados más arriba. Solo es necesaria una denuncia.

Sin rodeos:

Este es un mensaje directo, sin rodeos: al difundir imágenes íntimas o cualquier tipo de material íntimo sin consentimiento, no solo estás infringiendo la ley de una manera muy seria, sino que también estás participando activamente en un ciclo de abuso y violación de la privacidad. Las consecuencias de tus acciones no se limitan a la esfera digital; tienen impactos reales y duraderos en las vidas de las personas implicadas, incluida la tuya.

Las leyes están diseñadas no solo para castigar, sino también para disuadir. Y si este artículo te hace sentir preocupado, inquieto o incluso asustado, es un buen momento para reflexionar sobre tus acciones y tomar la decisión ética y legalmente correcta de no compartir material íntimo sin consentimiento.

El respeto a la intimidad y la dignidad de las personas no es negociable, y tu responsabilidad en este contexto es clara. Piensa antes de actuar, y recuerda que en el momento en que decides compartir, te haces parte de un problema mucho mayor, con consecuencias que pueden perseguirte mucho tiempo después de que el momento de impulsividad o morbo haya pasado. La decisión está en tus manos.

Herramientas para la identificación: OSINT y Ciberinteligencia

En la era digital, la ilusión de anonimato y la creencia de que «lo que se sube a internet puede desaparecer sin dejar rastro» son, precisamente, eso: una ilusión. Las herramientas de OSINT (Open Source Intelligence, por sus siglas en inglés) y la ciberinteligencia están más avanzadas de lo que muchos podrían imaginar, haciendo que el acto de compartir material ilícito no solo sea moral y legalmente reprochable, sino también tecnológicamente rastreable.

Si te interesa saber un poco más sobre estas técnicas, despliega el siguiente contenido:

Herramientas para la identificación: OSINT y Ciberinteligencia (haz click)

La inteligencia de fuentes abiertas y la ciberinteligencia se refieren al proceso de recopilar y analizar información de fuentes públicamente disponibles para extraer datos valiosos. En el contexto de la difusión no consentida de imágenes íntimas, estas herramientas pueden ser utilizadas para rastrear el origen y la distribución de estas imágenes. Desde foros en línea hasta redes sociales y sitios web de intercambio de archivos, cada clic, cada carga y cada descarga pueden ser rastreados y analizados.

De hecho, actualmente es relativamente fácil encontrar cualquier tipo de imagen o video publicado en Internet o Redes Sociales. Pero, yendo mucho más allá, ya existen herramientas capaces de rastrear imágenes en función de la cara de la persona, de modo que resulta sencillo no solo encontrar la imagen en cuestión sino cualquier otra imagen relacionada con la víctima, o los diferentes lugares en los que está o ha estado publicado.

Y, como suele suceder, no es recomendable indicar abiertamente el nombre de estas herramientas por un sencillo motivo: Del mismo modo que muchos de vosotros leéis estas líneas para saber como investigar, muchos otros leen estas líneas para saber como «doxxear» (o encontrar información de posibles víctimas). No tendría sentido compartir el nombre de herramientas que te permiten, con solo una foto, encontrar todos los vídeos y fotos de esa persona que haya por todo Internet, ya que es un arma de doble filo, del mismo modo que los comandos Dorks que facilitan la búsqueda de imágenes según parámetros o datos de sospechosos no deben de ser compartidos abiertamente, o las herramientas que identifican cuando fue publicada por primera vez una foto en concreto, etc. Pero existir, existen, y funcionar, funcionan realmente bien.

Y desde un punto de vista de investigación, si la denuncia de la víctima se ha interpuesto, también es importante saber que no importa si el material ha sido eliminado. Aún hay gente que piensa que publicar fotos en una web y luego eliminarlas te libra de cualquier consecuencia, y no es así. Los proveedores de servicios de internet y la mayoría de las webs mantienen registros detallados de cada acción realizada, no solo la dirección IP desde donde se accedió. Esto significa que, aunque hayas borrado el material que compartiste, existe un rastro digital de tu acción.

Este rastro incluye no solo dónde y cuándo publicaste algo, sino probablemente qué publicaste (ya sea por id de archivo, nombre, hash, etc). Y sí, aunque algunos piensen que no hay peligro porque solo publicaron la foto «un par de minutos»,  si hay sospechas o indicios de que has cometido un acto ilícito, como publicar o simplemente redistribuir material sin consentimiento, ese rastro puede ser seguido.

Esto debería ser especialmente preocupante para aquellos que han compartido material ilícito, pensando que borrar sus huellas los pone a salvo. La realidad es que existe una gama de herramientas y técnicas (cada vez mayor) para desentrañar la red de distribución de estos materiales. Desde análisis forense digital hasta el rastreo de la cadena de custodia digital, las posibilidades de ser descubierto son altas. En este juego de escondite digital, las posibilidades de permanecer oculto son cada vez más escasas, especialmente cuando hay denuncias y/o investigaciones de por medio solicitadas por la víctima.

Sexting: El Juego del Consentimiento y la Privacidad

Entonces… ¿debería de estar prohibido el sexting para evitar estos problemas? No.

Vamos a poner las cartas sobre la mesa: has hecho sexting. Si dices que no, probablemente lo harás en algún momento. No te preocupes, no estás solo. En la era digital, casi todos hemos explorado esa faceta en algún momento. Y oye, eso no te convierte en un criminal… especialmente porque el sexting como tal no es un delito. El verdadero problema surge cuando el deseo y el morbo nos hace perder la cabeza y olvidamos usar el sentido común.

Cuando decides entrar al juego del sexting, estás jugando con fuego. No se puede negar que no es el mismo riesgo mostrar un primer plano de una parte del cuerpo, que realizar 100 videos explícitos y 500 fotografías en las situaciones más íntimas posibles, pero al fin y al cabo, sigue siendo tu intimidad. Mostrar tu cara, esos tatuajes únicos que te identifican, o incluso dejar que tu voz sea grabada puede convertirse en la entrada a un mundo de complicaciones. Es como dejar tu diario abierto en medio de la calle, esperando que nadie lo lea. Suena arriesgado, ¿verdad?

Y por favor, no me vengas con eso de la «confianza ciega» en tu pareja. Aquí no estamos hablando de amor. Estamos hablando de proteger tu intimidad, tu imagen, tu todo. La confianza es fundamental, claro, pero en el mundo del sexting, la precaución debe ser aún más fundamental que el amor. Puede que tu pareja te ame con locura, pero si en la galería de su teléfono tiene tus fotos más íntimas, o las guarda en su portátil sin ningún tipo de cifrado, el ladrón no reflexionará sobre lo mucho que os queréis.

No se trata de evitar el sexting, ya que cada persona tiene sus preferencias y fantasías. Se trata de tener precaución y de cuidar lo que muestras. Piensa dos veces antes de incluir detalles reconocibles en tus fotos o videos (esa marca de nacimiento, ese tatuaje, esa habitación… cada detalle cuenta), y piensa cinco veces a quien se lo estás enviando (o a quien le permites grabarte o fotografiarte) y si realmente la confianza y la necesidad sexual de hacerlo es tan alta como para correr ese riesgo.

En resumidas cuentas, el sexting no tiene que ser un camino hacia el desastre. Con sentido común y precaución, puede ser simplemente otra forma (muy arriesgada, eso si) de expresión sexual en la era digital. Pero nunca olvides: una vez que algo se comparte, ya no tienes control sobre ello. Así que, la próxima vez que te encuentres a punto de jugar a esta ruleta rusa de la intimidad, juega inteligentemente.

Para las víctimas de Sextorsión

Si te encuentras en una situación de sextorsión o has encontrado material íntimo propio en Internet, no te quedes callado/a. No hay que avergonzarse: Hay que actuar. Tienes diferentes servicios de ayuda como el Canal Prioritario de la AEPD para la retirada de contenido, pero recuerda que hay más acciones que deberías hacer para denunciar el caso e identificar al agresor.

Conclusión: Respeto e integridad dentro y fuera de la Red

Si este mensaje te ha hecho reflexionar sobre acciones pasadas y deseas arreglar el camino, el primer paso es reconocer el impacto de tus acciones y buscar maneras de corregir el daño hecho (si es que se puede), colaborando con las autoridades si el daño causado ha sido grave.

Este es un llamado a todos, sin importar su rol en la sociedad digital. La tecnología nos ha dado herramientas increíbles para conectar, aprender y crecer, pero también es fundamental que protejas y respetes la privacidad y la dignidad de todos en el mundo digital.

No permitamos que el anonimato de internet nos despoje de nuestra humanidad. Entre todos se puede crear un espacio digital que refleje lo mejor de nosotros, un lugar donde la empatía y el respeto sean la norma, no la excepción. Este es el momento de actuar, de elegir el camino del respeto y la integridad.

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