3 julio, 2016 Lex (Javier Sanz)

Delitos sin castigo… ¿es posible? ¿inimputabilidad? ¿punibilidad? ¿menores de edad?…

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Lex (Javier Sanz)

Criminólogo. Interesado en delincuencia social, especializándome en ciberseguridad y cibercriminología.
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La cultura popular a veces es tan popular como falsa, y la televisión no ayuda a comprenderlo. A menudo escuchamos conversaciones de gente capaz de decir alegremente frases como “los menores no son detenidos ante un delito, y los padres si”, o “si alego locura transitoria no me pasará jamás nada”, y quedarse tan contentos con la aportación.

No os engañéis. Ni todo es tan claro como los “entendidos de bar” nos quieren hacer entender, ni tan complejo como la televisión nos hace ver. Los casos en los que NO existe castigo ante delitos reales son pocos, y claros. ¡Conócelos!

Culpabilidad vs Punibilidad

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En primer lugar es necesario explicar, con palabras que todos podamos entender, la diferencia entre culpabilidad y punibilidad, y su relación con las imputaciones.

Para que una acción sea considerada delito, es preciso, en primer lugar, que el autor de la acción sea imputable, entendiendo por imputabilidad la capacidad de conocimiento y voluntad del acto. Además no es suficiente con que el sujeto sea imputable, tenga esa capacidad general de culpabilidad, sino que, en segundo lugar, ha de comprender que los hechos constituyen una conducta prohibida penalmente y de ser capaz de actuar de otro modo a como se ha actuado. Es decir, una persona es imputable si es capaz de autodeterminar su conducta, de entender el significado antijurídico de su acción y de poder actuar en consecuencia y podrá responder penalmente por su conducta. Entendiendo esto, vamos a estudiar las causas de inimputabilidad.

CAUSAS DE INIMPUTABILIDAD

Las causas de inimputabilidad o falta de capacidad de entender y valorar el hecho se recogen en el artículo 20 del CP y son cuatro: las anomalías o alteraciones psíquicas, el trastorno mental transitorio, el estado de intoxicación plena y las alteraciones de la percepción. A estas deben añadirse los supuestos de minoría de edad, según se dispone en el artículo 19 del CP y en la ley orgánica reguladora de la responsabilidad penal del menor y, según parte de la doctrina, el miedo insuperable (art. 20.6 del CP).

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En detalle:

  • Menores de edad: Según el artículo 19 del Código Penal, los menores de 18 años quedan exentos de responsabilidad criminal. No importa si son menores emancipados de la patria potestad o si cumplen 18 años en 2 meses. Si tiene menos de 18 años biológicamente hablando, queda exento de responsabilidad criminal… pero NO queda exento de la responsabilidad penal de menores correspondiente que puede incluir toda clase de sanciones disciplinarias que se consideren adecuadas en cada momento. La leyenda urbana de que “los padres sufren la pena del delito que cometen los hijos” es tan falsa como absurda.
  • Alteraciones psíquicas: Este punto es importante, porque no estamos hablando únicamente de enfermedades mentales, sino que se refiere a cualquier tipo de alteración mental que haga que el sujeto no pueda comprender la ilegalidad del hecho cometido. Pero ¡cuidado! porque el trastorno mental transitorio, que está en boca de tanta gente, no exime de pena si ha sido provocado por el mismo sujeto para cometer la acción. Es decir, que si uno se busca la vida para provocarse así mismo una alteración psíquica lo suficientemente importante como para cometer el delito, no se aplicará la condición de inimputabilidad.
    En cuanto a las enfermedades mentales que pueden dar lugar a eximentes, son las siguientes:

    • Oligofrenia: Discapacidad mental grave que se caracteriza por una deficiencia en el desarrollo intelectual y alteraciones del sistema nervioso. Si el coeficiente es menor al 25% de lo normal, la eximente es completa. Si es menor entre un 25 y un 50% será eximente incompleta.
    • Esquizofrenia: Si el hecho delictivo se produjo bajo los efectos de un brote esquizofrénico, tendrá la eximente completa. Pero si existe un comportamiento anómalo producto de la esquizofrenia (sin llegar a producirse el brote) se aplica una eximente incompleta. De todos modos, a diferencia del resto de puntos, este punto no se aplica de un modo tan estricto, y se estudia cada caso por separado a la hora de determinar la pena correspondiente.
    • Epilepsia (cometiendo el delito en el momento del brote epiléptico).

Las psicopatías y otros trastornos de la personalidad, por lo general, no llegan a ser ni tan siquiera atenuantes, salvo en casos graves, aunque esto se hablará con más calma en numerosos artículos que se publicarán en la web sobre las psicopatías y otros trastornos.

  • El “famoso” trastorno mental transitorio: Para los que creen que es fácil simularla, aquí van las condiciones que deben de cumplirse para que se considere que existe un trastorno mental transitorio:
    • Pérdida total o muy intensa de las facultades intelectiva y volitivas; anulación del libre albedrío; privación de razón y voluntad consciente; anulación del psiquismo; anulación de las facultades anímicas; exclusión de inteligencia y voluntad; privación total de las facultades psíquicas; anulación completa de la conciencia y abolición de todo freno inhibitorio; privación de la capacidad de raciocinio y de la libertad de la voluntad; claudicación de facultades volitivas. De aparición brusca, más o menos brusca, súbita, fulgurante.
    • Motivado por una causa inmediata, necesaria y fácilmente evidenciable, directa, inmediata evidenciable y pasajera; un choque psíquico de un agente exterior de cualquier naturaleza, concurrencia de estímulos poderosos, elementos endógenos o inherentes a la personalidad del agente o exógenos al mismo, estímulos externos o internos.

Podemos explicarlo con detalle, pero… se ve bastante claro que no es algo tan sencillo de fingir ¿no?. Fuera bromas, hay que añadir que si este estado se ha buscado voluntaria e intencionalmente para cometer el delito, también se elimina la posibilidad de la condición de eximente.

  • Intoxicación plena o síndrome de abstinencia:

El número 2 del artículo 20 del CP recoge como causa de inimputabilidad:

«Están exentos responsabilidad criminal: (…) 2. El que al tiempo de cometer la infracción penal se halle en estado de intoxicación plena por el consumo de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas u otras que produzcan efectos análogos, siempre que no haya sido buscado con el propósito de cometerla o no se hubiese previsto o debido prever su comisión, o se halle bajo la influencia de un síndrome de abstinencia, a causa de su dependencia de tales sustancias, que le impida comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a su comprensión.»

Puede plantear problemas la distinción de la eximente con el trastorno mental transitorio, pues una intoxicación plena supone la pérdida del autocontrol y de las facultades de entendimiento. El síndrome de abstinencia (conjunto de síntomas que produce la carencia de una sustancia en el organismo) ha de ser, necesariamente, debido a la carencia de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas.

  • Alteraciones de la percepción:
    Se considera inimputable y exento de responsabilidad penal al que, por sufrir alteraciones en la percepción desde el nacimiento o desde la infancia, tenga alterada gravemente la conciencia de la realidad.
  • El miedo insuperable:
    También debe de reunir una serie de condiciones, que son:

    • La presencia de un temor que coloque al sujeto en una situación de terror invencible determinante de la anulación de la voluntad del sujeto.
    • Que dicho miedo esté inspirado en un hecho efectivo, real y acreditado.
    • Que el miedo ha de ser insuperable, esto es, invencible, en el sentido que no sea controlable o dominable por el común de las personas, con pautas generales de los hombres, huyendo de concepciones extremas de los casos de hombres valerosos o temerarios y de las personas miedosas o pusilánimes.
    • Que el miedo ha de ser el único móvil de la acción.
    De todos modos, se debe examinar si en cada caso concreto el sujeto podía haber actuado de otra forma y se le podría exigir otra conducta distinta de la desarrollada ante la presión del miedo. Dicho de otra forma, debemos determinar si el miedo resultó insuperable, lo que nos llevaría a la eximente, o por el contrario, existen elementos objetivos que nos permiten establecer la posibilidad de una conducta o comportamiento distinto aun reconociendo la presión de las circunstancias.

 

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